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De Grandis inauguró la plaza de Córdoba y Rodríguez, con un emotivo repaso a la historia de sus vecinos 

 

En el marco de una clara decisión política de recuperar espacios públicos, el Intendente Municipal, Carlos De Grandis, dejó inaugurada ayer 6 de noviembre la plaza ubicada en Córdoba y Rodríguez, en un acto del que participaron nuestros Ciudadanos Ilustres y las familias de la ciudad. 

En el marco del 129 aniversario de la ciudad, el gobierno municipal dispuso una inversión municipal de $ 1.974.620, destinada a la concreción de la obra, que demandó para su concreción tareas como excavación de suelo vegetal, aporte de suelo seleccionado, ejecución de contrapisos de hormigón, colocación de adoquines, rampas de hormigón armado, revoques en muros, iluminación, y colocación de bancos, bicicleteros, mesas, adornos, juegos para niños, y juegos para niños con capacidades diferentes.

Del corte de cinta formal, participaron los Ciudadanos Ilustres, que junto a los concejales, y el propio Intendente, abrieron el espacio recuperado para el disfrute de la comunidad puertense.

Luego se realizó el encendido de luces, y finalmente el púbico presente pudo disfrutar del espectáculo Marionetas con “Galupa viene al galope”.

Previo a ello, el Intendente De Grandis, quien vivió en ese barrio durante más de 26 años, indicó que “me siento en mi territorio”. En este sentido, recordó los momentos vividos allí durante su infancia: “Es un momento sentido para mí porque traigo a la memoria a mi querido abuelo Reynaldo De Grandis, que en abril del año 1946 vino y alquiló el bar “La Marina”, cerca de aquí, donde paraban los colectivos que venían desde Rosario”. 

También graficó cómo era ese espacio tiempo atrás, donde habitaban un edificio de cinco pisos, una sede de la Junta Nacional de Granos. “Había plantas de moras que comíamos con los amigos del barrio”, recordó. 

La Farmacia de Facciuto, la casa de Don Garrica y la del León Arévalo, la cancha de fútbol de toda la vida donde hoy es el Parque Almirante Brown, y los nueve bares que daban vida al barrio y que recibían a los portuarios que llegaban a buscar el turno, las carnicerías de Corbellini, de Zordán, la de Don Bruno y la de Celada, conformaban la idiosincrasia del barrio que el Intendente rememoró en su discurso. “También había cuatro peluquerías, la de Don Ramón Rodríguez, la de Don Díaz, la de Don Recaño y la de Don Hidalgo, todos ellos creaban este polo de mucho crecimiento”, agregó.

Aquellos tiempos de empleo en las empresas Indo y Pigmentos Delta, por citar algunas, con mucho movimiento por la parada de colectivos, fueron recordados por De Grandis como un polo de pujante crecimiento. También recordó a otras personas del pueblo que fueron parte de esa historia. “Era un polo importante que me tocó ver crecer. Estaba uno de los bares de Don Eduardo Blatti, que tenía una barra. Más abajo estaba Don Josengo García, y si uno se cruzaba estaba Doña Tisti, Doña Lucha como le decíamos, madre de mi amiga Ana que falleció hace poco tiempo, pero como no nombrar a toda esta gente que hizo historia, como Mario Grassano que fue diputado provincial, a Doña Rosa Grassano, que fue directora de la Escuela N° 6033, a Doña Norma Aquino, al Mudo Carlitos Grassana, y al Ciego Grassano, padre de Carlitos y de sus dos hijas, fue un lugar muy lindo donde crecimos con todos ellos”, relató emocionado el Intendente. 

“En esta misma plaza estaba Don Chicho Fontana, y quién no se acuerda de El Farolito, que era un lugar de baile, que cuando empezaba la chamameceada los chanchos salían debajo del escenario, hasta te palpaban de armas porque era picante, una historia que permite recordar a aquellos mayores que hoy no están, y cómo olvidarme que vivió mi suegro en un pasillo, estaba la carnicería de Don Bruno, que después con mi hermano le compramos la casa, de Don Francisco, ciudadano ilustre, Don Sosa, Don Ardetti, tantos amigos”, prosiguió.  

Por esa historia, su propia historia, De Grandis confió: “Cómo no darle a esta querida ciudad que me dió todo, obras que la embellezcan, cuidar la ciudad, cuidarle sus recursos, mejorarles la calidad de vida a nuestros vecinos. No vengo de la política, pero hoy soy un político pero con códigos que me permiten no ocuparme de mis pares ni de mis opositores, sino trabajar todos juntos, porque una ciudad sale adelante sin divisiones, que hoy ya forman parte del pasado en la ciudad, y que nos han costado divisiones en las propias familias.  No me voy a va a prestar a ninguna maniobra de quienes quieran dividir, porque creo que Puerto no se merece estar dividido”. 

Emblemático por su historia, la misma que forjaron los vecinos que formaron parte, con su esfuerzo y empuje diario, esta realidad de la ciudad, donde un nuevo espacio público simboliza las puertas de ese pasado, mirando a un continuo futuro de progreso. 

 

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